Agua y depuración

Abuelo cebolleta: cagando y sin papel

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Cagando y sin papel es escatología por antonomasia.

Os cuento el caso porque supongo que aunque es algo que puede pasarle a cualquiera y quizás les haya pasado a muchos, la historia es curiosa.

Os pongo en antecedentes. Sudán; en la zona de Marawi, haciendo la puesta en marcha de 3 potabilizadoras contenerizadas de 200 m3/h.

Soy previsor ante posibles contingencias y en mis viajes suelo llevar , por si acaso, papel higiénico de casa. No soy ese tipo de personas que estando de viaje me quedo estreñido.

Estaba en una casa grande, dentro de un complejo, con cocinero para mi solo pero ya os contaré otro día sobre la casa. El caso es que el alma caritativa que estuvo en la casa antes que yo, dejó papel higiénico.

El caso es que yo ya me había terminado el papel de mi benefactor predecesor  Estaba usando el mío pero veía que tal y como iban las cosas no iba a durar toda la puesta en marcha. Como digo, soy previsor, por lo que antes de que el problema fuera grave y era cuestión de no mucho tiempo, preferí comprarlo pero claro, no hablo árabe, en el pueblo no veía tiendas como las que entendemos normalmente y había un ingeniero que era con el que yo trataba que se encargaba de la logística. El cocinero y el resto de personal que veía por la casa no hablaban inglés y todo lo que les pedía por gestos me derivaban siempre al ingeniero.

Bueno, era mi hombre, solo tenía que pedirle dónde comprar papel y que me diga cómo o qué debía hacer. Sencillo. Otra cosa es que le hubiera pedido una conexión, o un tubo para las ETAPs, pero una tienda tipo ultramarinos, yo no las veía, pero nada más obvio. Todo el mundo come, más o menos cantidad, pero come, luego deben expulsarlo, ergo hace falta algo para limpiarse.

Yo quería ese algo, en mi caso papel.

Espero a que llegue como todos los días con el coche en el que un grupo de trabajadores, él, el conductor y yo íbamos todos los días a la obra. El único que hablaba inglés era el ingeniero. En Sudán como en otros países de lengua árabe, las carreras superiores se estudian íntegras en inglés, con libros ingleses. El caso es que todos los técnicos hablan inglés.

Llega y le comento:

- oye mira, es que me estoy quedando sin papel en el baño y voy a necesitar papel en próximos días, ¿dónde o cómo podría hacerme con papel?.

Cara de asombro. – ¿papel para el baño?

- si, ya sabes papel, para limpiarse.

Ceño fruncido. -¿papel para limpiarse en el baño?

Vaya, si hasta hoy nos entendíamos perfectamente en inglés, si no hemos tenido ningún problema. ¿qué estará entendiendo o qué no entiende?, Joder, papel para el baño, cuantos papeles para el baño conoce. Igual la palabra exacta en inglés sudanés no es esa. No hay problema, el viaje hasta la obra dura un rato. No hay ningún contratiempo en la obra, luego no tenemos que hablar de nada de la obra, voy a intentar explicarme mejor.

Empiezo a explicarme pero claro, ya no es tan simple, tengo que empezar desde el principio. – Bueno ya sabes, cuando haces de vientre en el baño, al terminar tienes que limpiarte y yo utilizo papel.

Sonrisa, jejejeeje, carcajada, juojuojuojuo,  habla en árabe con los otros del coche, risa general.

Vaya, es escatológico pero para el descojone no es, pienso yo para mi. Tras un rato de risas, recuperamos la conversación. Por cierto los sudaneses son gente majísima que  se rien por todo y a carcajadas, gente feliz, una gozada.

- Papel, si hay claro, no lo vió en Jartum.

- Ya, pero Jartum está a un día de viaje de ida y otro de vuelta por el desierto. Yo lo necesitó aquí.

- Pues aquí no hay. Lo más cerca Jartum. Risas.

- Pero si tienen kleneex para el coche (el conductor lleva siempre una caja de  kleenex superfinos en el salpicadero), algo habrá.

- Si, si quiere kleenex, sin problema se los consigo. ¿de qué olor fresa o menta?. Hablan en árabe (entiendo menta) y el descojone es tal, que el conductor para el coche para descojonarse con el resto.

Así que allí estoy en mitad del desierto en un coche parado con 4 sudaneses partidos de risa esperando a que elija el olor del kleenex para limpiarme.

Vaya, no me río, papel higiénico a dos días de coche, no es gracioso. Pero me decido y le digo: -mejor de menta.

Todos lo entienden y se parten. Entonces me veo la situación, con mi supercaja de kleenex finísimos, en el baño que es para verlo, sin sitio donde dejarla, con la caja en una mano, cogiendo los kleenex con la otra, en cuclillas y ese olor a menta y me entra la risa floja y ya somos 5 los que nos reímos en el coche.

Al día siguiente me trae la caja, se sonríe. Ya tengo mi caja, son más fino . s de lo que pensaba, nuevos huelen mogollón. Decido estirar al máximo el papel que he traído.

Consigo llegar al final de mi estancia en la casa usando el mío y cuando voy de vuelta para Jartum pienso en el siguiente huésped de la casa.  Me lo imagino explicándose, me imagino las risas, me entra la risa